viernes, 16 de octubre de 2015

Un día 16 de octubre de 1854 nació O. Wilde. En su tumba: Graffiti con amor: da mi basia mille, deinde centum, dein mille altera, dein secunda centum, deinde usque altera mille, deinde centum. Reedición de entradas.

“El ataúd era barato, y el coche fúnebre, de aspecto lastimoso…Cuatro carruajes siguieron al coche fúnebre (llevaba el número 13). Gide dijo que siete personas siguieron el ataúd, pero Miriam Aldrich dijo que eran catorce, incluida ella misma...Cuando se bajó el ataúd, Douglas casi se cae a la tumba... Fue enterrado en la tumba decimotercera de la fila séptima de la sección decimoséptima en Bagneux…Las humillaciones de Wilde habían terminado... Los restos de Wilde fueron trasladados de Baigneux al Père Lachaise cuando se levantó aquí el famoso monumento funerario de Epstein, en 1909. Cuando Ross murió, en 1918, en su testamento pidió que sus cenizas fueran puestas en la tumba, lo cual se hizo. El monumento lleva una inscripción de la Balada de la Cárcel de Reading:
And alien tears will fill for him/Pity’s long-broken urn/For his mourners will be outcast men/And outcasts always mourn
Ellmann, Richard, Oscar Wilde, Edhasa, 1990, p. 660-662 y 666.


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“Una avenida de olmos sin hojas en el Père Lachaise y de repente algo que se asemeja a una fortaleza o un castillo, y allí pegado, acurrucado, un ser con forma de pájaro y cara de hombre…Con su otra ala, que por lo tanto no veo, está adherido a la pared de la tumba, de modo que tampoco sé si en esta ala …está el mismo texto que figura en la que observo, una información sobre el pájaro tan peculiar que está enterrado aquí y que fue demasiado impetuoso y colorista  para su hipócrita época”.
Nooteboom, Cees, Tumbas de poetas y pensadores. Fotos de Simone Sassen, De Bolsillo, 2009, p. 324.

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1892. 1er janvier. “Wilde ne m’a fait, je crois, que du mal. Avec lui, j’avais déappris de penser”. (Gide, A, Journal, Folio, 2012. p. 45)


Hace unos meses Wilde me aparecía casi allá por donde me ponía a curiosear. Primero, en una anotación del Journal de A. Gide, la que encabeza este párrafo; después, en una reseña de la Revista de libros sobre la traducción de sus ensayos y en el estudio de la larga enfermedad que sufrió su mujer, Constance Lloyd. ¿Por qué Oscar Fingal O’Flagertie Wills Wilde no le dejaba pensar a Gide? Parafraseando a R. Longhi sobre El Greco, Wilde quizá es demasiado deliciosamente poético para ser olvidado, demasiado personal para ser principio de una nueva tradición (Breve pero auténtica historia de la pintura italiana, La balsa de Medusa, 1994, p.130). La brillantez de sus síntesis en forma de aforismo deslumbra tanto que ciega la razón, porque está todo tan definitivamente condensado que se le quitan a uno las fuerzas y las ganas de glosar o vagabundear por los matices que la cuestión pudiera plantear. Deslumbra, como un perfecto eslogan publicitario de neón intelectual. También cansa.
Seguramente, Wilde nunca formará parte del canon de los cánones. El Retrato de D. Gray, por momentos, se me cae de las manos, que suelen ser bastante firmes. Mi recuerdo más intenso está ligado a la descripción de la ciudad al amanecer cuando los afortunados vuelven a casa y los desgraciados, bocata en faltriquera, acuden al trabajo.
Parte de la poesía, algún espléndido cuento, sus ideas, tal vez eso es lo que haya legado al porvenir. Y sobre todo su sufrida coherencia, lo que hace creíbles a las personas, predicar o espantar con el ejemplo: Cristo dandy, Mandela esteticista, mártir victoriano, personaje de Coetzee, su dignidad hizo que, a partir de 1985, su tumba del Père Lachaise se llenara de besos, y que, tras la restauración de 2011, los paneles protectores del mausoleo volvieran a llenarse de altera mille basia.

Merlin Holland, nieto del escritor, señaló con razón el día de la inauguración de la tumba restaurada, poco antes de que se volviera a llenar de besos,  cómo el "Graffiti tends to be protestatory. Other graves of people who are admired tend to get little bits of paper with notes scribbled and flowers. The kissing phenomenon is reserved entirely for Oscar. [I am] deeply touched that this man who had been … hounded out of England is now adored by all his fans. But the destruction of the monument was terrible. It was such a mess … this is just not the way to show your love for him."

miércoles, 14 de octubre de 2015

(Sin) recambios G. Alix. La exposición del Musac: Pecios del buque Verdad

Advertencia: Salvo indicación expresa,  las fotos que aparecen en la entrada no son sino malas instantáneas hechas por mí de los originales expuestos en el MUSAC (León)

ALBERTO GARCÍA-ALIX. Chopper (2014). Ed. 2015. Cortesía del artista.ALBERTO GARCÍA-ALIX. Chopper (2014). Ed. 2015. Cortesía del artista. Fuente: Musac

En las sombras neogóticas de los chasis, en las divinidades, nuevas Ateneas, que nacieron armadas de coqueto casco, bandid@s jainitas del aire, o en aquellas diosas que evocan una especie de elegante Swinging Madrid de extraradio; en los monarcas de arrabal, en las reliquias de

ALBERTO GARCÍA-ALIX. Fred (2010). Ed. 2015. Cortesía del artista.ALBERTO GARCÍA-ALIX. Fred (2010). Ed. 2015. Cortesía del artista. Fuente: Página web del MUSAC

IMGP5631una escatología descreída, cetros aceleradores, cables látigo que hacen rugir o pastar a los caballos; en las motos,  -que más que ruidosos y anodinos ingenios mecánicos parecen proyectos perfeccionistas de otra manera de vivir- toma cuerpo el hermoso espejismo de una melancólica pero decidida y refinada voluntad de distinción, el intento, tal vez ensimismado, de escaparse a un universo paralelo. Tienen algo los moteros de Alix del anhelo de la caballería tardomedieval, poblada por personajes obcecados en mantener códigos a contracorriente, en poner quilómetros de distancia, reales y figurados, frente a una realidad insoportable. Comparten todos ellos una hermosa e inútil añoranza de libertad, de búsqueda quizá reaccionaria de desalienación. Quién sabe si los moteros no harán votos como los de los caballeros errantes, dispuestos a mantener un ojo guiñado hasta el final de una batalla o a no bajar de su montura hasta no tomar Jerusalén, quién sabe qué apuestas harán los moteros, empeñados quizá  en no meter la primera marcha hasta llegar a Finisterre o en resolver dameros malditos sobre la moto. Su vida es al cabo expresión tardía de un anhelo de santidad sin dios, último refugio heroico.

El artista rebelde busca las formas alternativas de vida en los intersticios por los que se cuela algo distinto de la maldita globalización uniformizadora impuesta por el capitalismo liberal rampante. Pasolini, por ejemplo, durante un tiempo, quiso buscar esa sal de la tierra en el subproletariado emigrante del sur al norte de Italia. Creía que “aquellos marginados del incipiente estado del bienestar habían logrado preservar una inmensa potencia política capaz de desafiar la cultura capitalista” (1). El universo de Recambios Alix parece menos consciente, menos politizado, pero al tiempo más sentido, más vivido en primera persona.  De la tribu de la que rescata vestigios fotográficos le interesa tanto la ética como la estética, la parafernalia tanto como las densas relaciones sociales de sus miembros. Enternece esa especie de sagrada familia motera, padre con el retoño a cuestas, ligeramente sobrealimentado y con unas patolas que dan ganas de comérselas. Si sustituimos la moto por el burro, casi parece una parada del camino hacía a Egipto por un camino que en este caso lo es todo.

ALBERTO GARCÍA-ALIX. Castellón 40 (s.d.). Cortesía del artista.ALBERTO GARCÍA-ALIX. Castellón 40 (s.d.). Cortesía del artista. Fuente: Página web del MUSAC

Y enternece estéticamente, en este caso, lo que parece un  autorretrato con barba de unos días y nariz tostada, radios como ideas, quizá porque es el epítome del ideal de rigurosa existencia inquieta que mueve a estos 

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nuevos caballeros andantes con el paraíso entre las piernas, no se sabe bien si a la búsqueda o huyendo de entuertos y enredos. Ay, qué querrán ser si un día despiertan de su locura. Don Quijote proyectó hacerse pastor, pero no le dio tiempo. Entre tanto, Alix encuentra pecios de la verdad de la vida en sus usos y costumbres. Una certeza tengo, en los ratos de insomnio, a menos que se hayan vuelto locos de remate, estos nobles no se imaginan a sí mismos como emprendedores, lo que antes llamábamos empresarios, la figura que el pensamiento dominante quiere que asociemos con el espíritu de aventura, con la libertad.

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ALBERTO GARCÍA-ALIX. El argentino y su Yamaha 1000 (1989)ALBERTO GARCÍA-ALIX. El argentino y su Yamaha 1000 (1989). Fuente: Página web del MUSAC

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(1) Rendueles, César, Capitalismo canalla, Barcelona, Seix Barral, 2015, p. 183.

martes, 13 de octubre de 2015

La taquilla de un cine que cerró hace años. León, octubre de 2015

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León, octubre de 2015. Meto la máquina de fotos a través del hueco que queda entre los paneles que han colocado para cerrar el hueco de la taquilla, antes seguramente cubierto con un cristal. La reja, con la puertecilla central a través de la que se pagaba, evoca la entrada de un gran edificio. El contraste entre el  aire señorial del proyecto y el semiabandono en que se encuentra en la actualidad me llaman la atención. Con la ayuda del flash, sin saber lo que estoy fotografiando, disparo varias veces. El resultado son las fotos que aparecen en esta entrada.


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Todos los cines de barrio y muchos de estreno cerraron al mismo tiempo hace no sé cuántos años. De un día para otro amanecieron abandonados. Fue cuando definitivamente ya no se podía llevar la merienda de casa, ni botellas de vidrio con agua del ayún, ni comer pipas, ni entrar y salir de la sala para descansar de tantos romanos, cuando en las filas de atrás ya no hacía el mismo calor y las manos habían dejado de ser felices. De repente, los programas dobles dejaron de existir, no tuve nunca más jaquecas producidas por  las caras de aquellos pistoleros espagueti que tocaban la armónica del infierno. También mi abuela, con la que iba al cine, se ausentó silenciosamente una noche para siempre. Entró por la boca del metro de Manuel Becerra y no la volví a ver. Antes, como todos los días, había dejado la cena casi hecha, las patatas fritas, a la espera de que volviera mi madre para freír los huevos. O quizá no, los huevos siempre estuvieron hechos,  en un nebuloso nimbo sin tiempo, un milagro siempre reciente, calentito aún. Murieron aquellos cines que fueron colchones de amor, enciclopedias populares, reyes de los sábados. Me decía un amigo que los romanos y los cristianos medievales y en general todo cristo que llevara túnica se metía mano a escondidas del director, del público. Fue la primera vez que oía la expresión, meterse mano, con ese pronombre –se, que hace recíproca la acción. Le di vueltas al asunto y me quedé con la duda de si  uno a sí mismo puede meterse mano o solo meter mano, cosa que es mucho peor, porque la gracia no reside  tanto en la parte activa como en la pasiva.

Antes de entrar en el paraíso había que pasar por la taquilla. Sigue siendo necesario, pero ahora en casi todos los cines, multicines, hay multitaquillas, mientras que antes estabas condenado a la vía única, tras la que te esperaba una señora, casi siempre entrada en edad y cargada de laca, que a veces hacía punto mientras se ocupaba de dar las vueltas. En lugar de Perded cualquier esperanza, como dice Dante que está escrito a la entrada del infierno, ir al cine, por lo menos como atisbo, significa recobrar la ilusión. La taquilla en mi imaginario siempre siempre tuvo escrito encima, impreso sobre cartulina o escrito en letras de neón, la frase contraria a la de Dante, Aquí se abre una ventana a la ilusión.

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lunes, 12 de octubre de 2015

12 de octubre. Apocalipsis pilarista. Entradas remasticadas

“Je ne passe jamais devant un fétiche de bois, un Boudha doré, une idole mexicaine, sans me dire: C´est peut-être le vrai dieu.”  (Charles Baudelaire) 
Traducción: “No paso nunca delante de un fetiche de madera, un Buda dorado, un ídolo mejicano, sin decirme a mí mismo: Quizá es el dios verdadero.”
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Me cuenta mi quiosquero, un hombre simpático e ingenioso, uno de sus recurrentes sueños apocalípticos sobre la Plaza del Pilar. Al acercarse el 12 de octubre se produce una enorme crecida del Ebro, nunca vista, diga de un rebrote de fervor trasvasista.  El sueño es una mezcla de cine de acción e instantáneas de un improbable reportaje en papel cuché de, pongamos por caso, Diez Minutos. Como en un caleidoscopio manejado por un brujo perverso, aparecen baturros arrastrados por la corriente. Cada poco, para respirar, sacan a flote los morros en forma de boca de pez, pero se les va viendo cada vez más agotados por el esfuerzo de intentar no hundirse a causa de los ajustados trajes típicos. Los siluros carnívoros del sueño, de los que pronto serán pasto, aguardan pacientes, sabedores de que sus carnes tolendas saben mucho mejor que el barro que les toca zamparse a diario. Las baturras corren sin embargo mejor suerte, pues se quedan enganchadas a la maleza de la orilla por las orejas, gracias a sus pendientes. Algún siluro las visita, pero más que nada para susurrarles galanterías al oído a punto de desgarrarse.

De repente, sin embargo, las aguas comienzan a amansarse, los remolinos pierden velocidad, algunos maños incluso consiguen agarrarse a los pilares del Puente de Santiago, hasta que como por encanto la corriente se para y las aguas se dividen en dos, dejando, además de varios carriles bici expeditos, unos claros semisecos. En seguida, hay ya alguno que se empieza a aclarar la voz para echarse un cantecito típico de su lugar de origen, mientras otros intentan recomponerse el traje, aligerándose del barro que les cubre. Al poco, quien más quien menos empieza a bailar, aquí sevillanas, ahí pericotes, allá danzas endiabladas, y acullá una jota, cabe la basílica. Se oyen olés, oles, halas, halás y hasta algún Alá mezclado entre los múltiples acentos de las tierras de España. Todos gritan viva el Pilar, y viva el Pilal repite el grupo japoaragonés, justo antes de que los remolinos empiecen de nuevo a formarse y el espacio libre dejado por las aguas a vuelva a estrecharse. 

El quiosquero se ve  a sí mismo diciéndoles adiós, buen viaje, salúdenme a sus parientes, hasta que nos volvamos a ver, mientras nota que los únicos que se han librado esta vez de los rápidos son un grupo de bailarines de sardana que se había puesto a salvo sobre una elevación en la que han izado un mástil con una bandera que en el sueño no se podía identificar.

“Pero, lo más sorprendente -me confiesa mi amigo- es que veo cómo la imagen de la Virgen es arrastrada por el agua y al día siguiente, cuando vengo al quiosco a ordenar los periódicos, leo que ha sido encontrada, mojada, pero intacta, en un huerto murciano. Al final del sueño, en vez de aparecer las palabras The end, como me suele pasar, leo sobre la pantalla de mi frente despejada Némesis”.

La potencia de esta pequeña imagen de la virgen es tal que no puede dejar de producir desvaríos de la razón. El mío, más realista que el del quiosquero, cosiste en verme paseando al amanecer sobre una plaza del Pilar que se ha convertido en grandes cascotes, porque debajo algo muy importante que no llego a saber qué es. Voy con mi pero, y no paro de decirle que tenga cuidado, que se va a hacer daño, y que deje de olisquear, no vaya a descubrir algo desagradable.

Manuel de Lope en Iberia. La imagen múltiple (Debate, 2005) veía la basílica de El Pilar de Zaragoza como una central nuclear religiosa de la que capilla de la virgen sería el núcleo del reactor, y los curas y personal a cargo del templo, los técnicos que se ocupan de su mantenimiento. La zona de enfriamiento de las aguas podría ser la fuente que en forma de cascada se encuentra en un extremo de la plaza. Desde luego, el espacio es demasiado grande como para no sospechar que se trata de algo más que una mera plaza de ciudad de poco más de medio millón de habitantes. Quizá es un aeropuerto ideado por los americanos. Se lo diré a mi quiosquero,  a ver si ha tenido algún sueño esclarecedor.

Esta inmensa plaza, el día 12 y 13 de octubre se resume en la pirámide que ideó Bigas Luna, al siempre tuve por un descreído de aúpa. Nadie mejor que ellos, los descreídos, sin embargo, para las puestas en escena populares, barrocas o surrealistas. Piensen si no en las provocadoras imágenes religiosas de Buñuel. La conocida ofrenda que se celebra estos días incluye la colocación a la vista de todos de una réplica de la imagen de la Virgen encima de dicha pirámide. A cualquiera que pase por allí sin conocer de qué se trata le sorprenderá el tamaño de la virgen en relación al alboroto y profusión floral que la rodea. Según van pasando las horas, las flores empiezan a marchitarse y producen efluvios, de ahí quizá provengan delirios como el del quiosquero y el mío. No se me ocurre otra explicación.

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jueves, 1 de octubre de 2015

Ni en serio mi en broma: Lo que escondía la felicidad de Albano. Detrás de la dicha del ogro emprendedor siempre hay un gran explotado/a. Pero la felicidad también incluye un vaso de vino y un buen bocata

"Nada resulta tan subversivo y repugnante para el capitalismo posmoderno -ese torbellino económico que nos exige derribar cualquier barrera familiar, moral, estética o política- como como los intentos de construir nuevos proyectos sociales a partir de lo que ya somos y siempre hemos sido: hijos, madres, novios, vecinos, amigos, compañeros... renunciar a un ascenso por principios éticos, apoyar solidariamente a un compañero de trabajo o resistirse a mudarse allí donde lo ordene el mercado son herejías insoportables para los apóstoles de los márgenes de beneficio" (p. 96-97).
"Dostoievski plantea a los proyectos anticapitalistas un desafío desgarrador. la subordinación de las sociedades autoritarias y patriarcales es inaceptable, es cierto. deseamos vivir nuestra vida individual con autonomía, como un proyecto que debemos construir y dotar de sentido. Pero, por otro lado, es imposible desarrollar un autético proyecto de emancipación política en un contexto social fragmentado. Las relaciones sociales débiles o puramente formales, como la ciudadanía, no son suficientes para que la democracia radical dé lugar a una vida buena digna de tal nombre. La transformación  política liberadora tiene condiciones sociales que la propia liberación dinamita" (p.105).
¿No es en el fondo absurda la idea de que "elegimos" a nuestras parejas sentimentales, con las que construimos una vida en común? ¿En qué catálogo las escogemos? Lo característico de los vínculos  interpersonales profundos es en realidad que no son ni imposiciones  -como los matrimonios acordados- ni meras expresiones de preferencias.. Lo mismo ocurre con algunas de las experiencias que consideramos más valiosas y características de una nueva vida. Nadie prefiere levantarse por la noche para preparar un biberón a un bebé, nadie prefiere participar en una aburridísima asamblea política, nadie prefiere salir a correr bajo la lluvia. Yo diría que ni siquiera nadie refiere exactamente leer a Proust en vez de encender la tele para ver "Gran hermano" (p. 203).
Rendueles, César, Capitalismo canalla, Barcelona, Seix Barral, 2015

(Fuente de la foto)



Lo cantaba Albano en la versión original de la canción:

"Felicità
è un bicchiere di vino
con un panino, la felicità"

Reducido a

"Felicidad
es un trago de vino por el camino, la felicidad"

en su versión española. En el camino, en efecto, había desaparecido el panino, una cosa que suele ocurrir cuando uno empieza a darle pellizcos a la barra, liquidada antes de llegar a casa. Afortunadamente para él, le quedaba vino pa jartarse. Dichoso aquel que se ahorraba escuchar su olímpica voz si se había quedado dormido (él mismo o su oyente) a causa del tintorro.
Pero a mí lo que me interesa no es el detalle de la anécdota, sino entender la complejidad de las cosas, lo simples que son, también.

Será eso de lo que habla Rendueles una especie de retroprogresión -no estoy seguro del término-, como llamaba Pániker a la urgente necesidad de volver atrás antes de avanzar, a la imperiosa obligación de escoger  el equipaje con el corazón y con la cabeza, antes de partir. Porque, como escribe el mismo Rendueles al glosar a Dostoievski, "la revolución es un billete sólo de ida. Si no hay dios que nos salve, ni zar que nos proteja, ni príncipe que nos mande, ni cura que nos pastoree sólo queda el sinsentido de un mundo frío e incomprensible".

La versión italiana:


La versión española:


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Tótem. La exposición de Reyes Casasnovas en el paredondeelharte. Del 29 de septiembre al 12 de noviembre de 2015

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Tótem

Óleo sobre lienzo (500 cm / 80 cm)

Tótem: interpretación pictórica de la existencia en trazos continuos que explotan en colores ante la mirada. Pura conexión subjetiva de formas y cromatismo. Propuesta metafórica e intuitiva del estar en el tiempo.

Tótem sobre fondo rojo de Historia, terciopelo del que emerge este testigo de la huella de un bosque vertical forjado por el conocimiento de todas las culturas.

Canto de alegría por la vida y pese a ella. Tótem es Sinfonía en Color Mayor, gracias al arte. Tótem, sinestesia: luz, olor, sonido.

Queda a libre interpretación el sentido de estos lienzos.

Texto: Reyes Casasnovas

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martes, 29 de septiembre de 2015

Emocioncitas. Cartas no me fueron venidas

Send me a postcard, darling

Los años son  paladas de tierra ácida sobre las emociones comunes. Tampoco ayuda el cambio de costumbres, qué caray, que por mucho que se diga no es lo mismo un email, un guasap o un mensaje de fesibuq que una carta sellada, con o sin remite, escondidita en su buzón, tal vez con ese grave membrete de los sobres internacionales, franjas de colores que recuerdan a los reclamos de las barberías antiguas. No es lo mismo, me digo, no puede ser lo mismo, un pitido sonoro que anuncia un devaluado mensaje en el tranvía, mientras desayunas o cuando estás a punto de quedarte frito, que intentar sacar del buzón, con los dedos metidos en la afilada ranura, hasta los nudillos, las falanges como patolas gesticulantes en el negro vacío, aleteos de mendigo de amor, un sobre en septiembre, después de lo que había pasado en agosto. ¡Ah, cómo añoro el tiempo aquel cuando todavía no tenía las llaves del buzón de casa de mis padres!…Pero basta, que a lo mejor si que es lo mismo, por lo menos la espera, el anhelo, el ensueño.
Lo cierto es que hoy ya solo recibo cartas de los bancos, cada vez menos, del Ayuntamiento, de la ITV, de Yves Rocher, muchas, pero la emocioncita de abrir el buzón no la he perdido. Casi no me queda la de la llamada telefónica, el sobresalto del rinrín, aunque todavía se me corta un poco la respiración, porque puede ser el aviso de que la felicidad puede estar en otra parte, de que la fortuna puede haberse acordado de mí, de que por fin alguien se ha dado cuenta, quién sabe. La emoción del buzón es de las pocas ridiculeces que conservo, a la vuelta de vacaciones, el lunes por la tarde de regreso del trabajo, los sábados, porque sé que hay correos no convencionales.
He aquí unas cuantas cartas de las de antes, escritas a mano, a máquina convencional o a máquina eléctrica, de vario tipo.

(Fuente de las fotos y la información)

13560La carta que Pete Docter, director de Monsters Co. y de Up, escribió en 2008 al joven Adam. E ella le trasmite su deseo de que un día puedan trabajar juntos en Pixar. Adam esperaba como mucho recibir una foto con un autógrafo come respuesta.

13549En 1999 Charles Schulz (creador de los Peanuts) escribió a sus lectores para anunciar que se retiraba. Pocos días antes le había sido encontrado un tumor.

13550En 2006, una profesora, la señora Lockwood, pidió a sus alumnos que escribieran a alguien admirado invitándolo a visitar el centro. Esta es la respuesta de Kurt Vonnegut a una de aquellas cartas.

13551La contundente y despectiva carta que en 1975 el entonces jefe de policía de Los Angeles, Edward Davis,  escribió en respuesta a la invitación a participar en el desfile del orgullo gay.

13552En 1980,  Jo Ellen Misakian, bibliotecario, escribió, en su nombre y en el de los estudiantes de la Lone Star School, a Francis Ford Coppola para pedirle que adaptara al cine su novela preferida , The Outsiders (Rebeldes) de S. E. Hinton. Esta fue la respuesta del director.

13554La película se hizo en 1983 y esta es la carta que Fred Roos, el productor, mandó a la Lone Star School para informar de los progresos en su realización.

13548“Era beatnik y me he hecho hippie. estaba triste y escribí canciones sobre las playas y las personas que me habían gustados. después, grabé Odisea espacial y me gasté el dinero que había ganado en cosas y en personas que me gustaban…”
En 1970, David Bowie tenía 24 años y  se encontraba en un momento particularmente feliz y productivo de su carrera Esta es la carta que escribió a  Bob Gace, amigo suyo y productor musical.

13547En agosto de 1966,  2001: Odisea espacial  estaba en fase de realización. Stanley Kubrick, su director, escribe a la IBM para interesarse sobre los problemas que pudieran derivarse del hecho de que el ordenador de la película, HAL9000, que juega un importante papel en ella, sea un psychotic computer.

13546Por si acaso. Una carta a la nación. El discurso que Nixon hubiera leído en 1969 en caso de que el alunizaje del Apolo 11 hubiera fracasado. Su autor fue el periodista William Safire.

13601Una verdadera rareza.
En 1945 el niño Dennis Helms recibe en Washington esta carta de su padre, Richard Helms, agente de la OSS, el servicio secreto americano durante la Segunda Guerra Mundial. El membrete es el de Hitler.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Aquel(sic) agua tan fría y tu forma de mirar en Marte. La NASA anuncia el hallazgo de agua en estado líquido.

 

(Fuente de las fotos a través de Mars Reconnaissance orbiter/University of Arizona/JPL/NASA)

Foto 1 cf. infra

“Spender se incorporó, saltó sobre la hoguera, y antes que los otros alcanzaran a moverse, dio un golpe a Biggs en los dientes y otro golpe en una oreja. Biggs se dobló y cayó en las aguas del canal. Luego Spender esperó en silencio a que Biggs volviese a la orilla de piedra. Cuando Biggs apareció ya los demás sujetaban a Spender.
- ¡Eh, Spender! ¿Qué mosca te ha picado? -le preguntaban.
Biggs salió del agua chorreando. Al ver que los otros sujetaban a Spender, dijo:

- Bueno -y dio un paso adelante.
- Basta -dijo el capitán Wilder.
Los hombres soltaron a Spender. Biggs se detuvo y miró al capitán.
- Bueno, Biggs, vaya y cámbiese de ropa. Y ustedes, ¡adelante con la fiesta!
Spender, venga conmigo.

Foto 2

Siguieron la fiesta. Wilder se alejó y se volvió hacia Spender.
- ¿Podría explicarme qué ha pasado? -le preguntó.
Spender miraba hacia el canal.
- No lo sé. Sentía vergüenza... Por Biggs, por todos nosotros, por ese ruido...
Señor, ¡qué espectáculo!

- El viaje ha sido largo. Necesitan un poco de diversión.
- ¿Y el respeto, capitán? ¿No entienden lo que es correcto?
- Usted está cansado, Spender, y ve las cosas de otra manera. Le pondré una
multa de cincuenta dólares.
- Está bien, capitán. Pensé en ellos. En ellos que nos miran mientras hacemos el ridículo.
- ¿Ellos?

Foto 3

- Los marcianos, muertos o vivos.
- Muertos, la mayoría al menos -dijo el capitán-. ¿Usted cree que saben que
estamos aquí?
- ¿Acaso lo más viejo no se entera siempre de la llegada de lo nuevo?
- Quizás. Habla como si creyera en los espíritus.

- Creo en las obras, y hay muchas obras en Marte. Hay calles y casas, e imagino que también habrá libros, y grandes canales, y relojes, y cuadras, si no para caballos quizá para animales domésticos de doce patas, ¿quién sabe? En todas partes veo cosas usadas. Cosas que fueron tocadas y manejadas durante siglos.


Foto 4

»Si usted me pregunta si creo en el espíritu de las cosas usadas, le diré que sí. Ahí están todas esas cosas que sirvieron algún día para algo. Nunca podremos utilizarlas sin sentirnos incómodos. Y esas montañas, por ejemplo, tienen 57 nombres... Nunca nos serán familiares; las bautizaremos de nuevo, pero sus verdaderos nombres son los antiguos. La gente que vio cambiar estas montañas las conocía por sus antiguos nombres. Los nombres con que bautizaremos las montañas y los canales resbalarán sobre ellos como agua sobre el lomo de un pato. Por mucho que nos acerquemos a Marte, jamás lo alcanzaremos. Y nos pondremos furiosos, ¿y sabe usted qué haremos entonces? Lo destrozaremos, le arrancaremos la piel y lo transformaremos a nuestra imagen y semejanza.
- No arruinaremos este planeta -dijo el capitán-. Es demasiado grande y demasiado hermoso.
- ¿Cree usted que no? Nosotros, los habitantes de la Tierra, tenernos un talento especial para arruinar las cosas grandes y hermosas. No pusimos quioscos de salchichas calientes en el templo egipcio de Karnak sólo porque quedaba a trasmano y el negocio no podía dar grandes utilidades. Y Egipto es una pequeña parte de la Tierra. Pero aquí todo es antiguo y diferente. Nos instalaremos en alguna parte y lo estropearemos todo. Llamaremos al canal, canal Rockefeller; a la montaña, pico del rey Jorge, y al mar, mar de Dupont; y habrá ciudades llamadas Roosevelt, Lincoln y Coolidge, y esos nombres nunca tendrán sentido, pues ya existen los nombres adecuados para estos lugares.

- Ésa será la tarea de ustedes, los arqueólogos: encontrar los viejos nombres.
Nosotros los usaremos.
- Unos pocos hombres contra todos los intereses comerciales... -Spender miró las montañas de hierro-. Ellos saben que estamos aquí esta noche, escupiendo en el vino de ellos, y puedo imaginar cómo nos odian.
El capitán meneó la cabeza.
- No hay odio aquí. -Escuchó el sonido del viento-. Por el aspecto de estas
ciudades, parece que eran seres graciosos, hermosos y sabios. Aceptaron lo que traía el destino. Admitieron resignados la muerte de la raza y no se lanzaron en el último momento a una guerra desesperada que hubiese destruido sus ciudades.
Las que hemos visto hasta ahora están intactas. Es probable que no nos Presten atención; como si fuésemos niños que juegan en un jardín, conociendo y comprendiendo a los niños por lo que son. Y, además, quizá Marte nos haga mejores… (Bradbury, Ray, Crónicas marcianas, p. 56-57)

Foto 5

Foto 1: These dark, narrow, 100-metre streaks called recurring slope lineae flowing downhill on Mars are inferred to have been formed by contemporary flowing water (Guardian).

Foto 2: The image shows dark narrow streaks flowing down the west facing slopes of Coprates Chasma in the equatorial region of Mars (Guardian).

Foto 3: Another view of water streaks flowing downhill on Mars. Recently, planetary scientists detected hydrated salts on these slopes at Horowitz crater, corroborating their original hypothesis that the streaks are indeed formed by liquid water (Guardian).

Foto 4: Dark narrow streaks called recurring slope lineae emanating out of the walls of Garni crater on Mars. The dark streaks here are up to few hundred meters in length. They are thought to be formed by flow of briny liquid water on Mars (Guardian).

Foto 5: The image shows dark narrow streaks flowing down the west facing slopes of Coprates Chasma in the equatorial region of Mars (Guardian).